Tumblr dedicado especialmente a Novelas y One-Shots de los Jonas :) Espero que les guste y si quieren algo dedicado a ustedes (Con sus nombres o con algún Jonas en especial o basado en alguna canción) Pueden enviar un ask pidiéndolo. Espero más que nada que lo disfruten :) Y muchas gracias por leer y por cada follow! :)

"It’s you and me forever, it’s you and me right now, that’d be alright, we’ll chase the stars to lose our shadow, Peter Pan and Wendy turned out fine, so won’t you fly with me" :)
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Reach Out: Capítulo N°2 (Novela)

Capítulo Nº2

También como podría olvidar nuestra primera conversación…

El día en el que Joseph había llegado a la casa, ni si quiera se nos dio oportunidad de charlar, Kevin, no muy a gusto con su visita, decidió llevarme a dar un paseo por la ciudad.

El día había estado horrendo, la lluvia no cesó en ni un momento y parecía que seguiría así por el resto de los días… de todas formas, por las noches el calor abundaba, mi pecho estaba húmedo y mi garganta pidiendo a gritos un vaso de agua.

Me encaminé aun soñolienta a la cocina, en silencio fui palpando cada pared, bajé las escaleras con cuidado y en pocos minutos me encontré con el interruptor de la cocina. Al presionarlo, la luz con un alto grado de intensidad cegó mi vista, por lo que mis ojos se entrecerraron de inmediato. Tapé mis ojos con una mano y luego de sentirme preparada para exponerlos a la luz, los destapé.

—Hola —Sonrió el muchacho recién llegado. Se encontraba sentado en la mesa y al frente de él un posillo de cereales con leche.

—Hola —Correspondí con una sonrisa y luego me dirigí al mueble que guardaba los vasos.

—Así que… eres la novia de Kevin y la razón de que su hospedaje en Miami se alargara —Lo escuché reír.

—Se puede decir que si —Sonreí, me volteé para mirarlo y luego abrí el refrigerador para encontrarme con una botella de agua mineral.

—Nunca lo había visto tan feliz con una chica, hacen linda pareja —Vaya y resulta ser muy amable, ahora es cuando me cuestiono la actitud  de Kevin hacia él.

—Gracias —Sonreí y dejé el baso en la mesa, luego destapé la botella y lo llené con esa exquisita agua gaseosa— Kevin me había contado que igual tenías novia —Dije sin mirarlo, tapé la botella y la guardé. Me quedé frente a él.

—Siéntate —Me invitó— Si, si… Eliza, estábamos viviendo juntos, pero… es muy complicada —Miró desconcertado su tazón de cereales y luego se llevó un bocado a la boca.

— ¿La dejaste? — ¿Desde cuando me interesa la vida de un extraño?

—Si y no —Me sonrió— Me exige que sea mas… “Novio” —Risoteó un poco.

No lo entendí y no quería preguntar, solo opté por arquear una ceja y observarlo confusa.

—La verdad es que no soy de tener relaciones serias, pero estaba empeñada en tener nuestro propio apartamento, creo que se tomó las cosas muy enserio. No estoy echo para ir tomado de la mano con una chica… de hecho ni si quiera se si algún día llegue a casarme, la idea de un matrimonio… rayos, apesta —Y volvió a sonreír.

Sinceramente, detesté por completo su comentario… La pobre chica con la que vivía no tenía la culpa, era él. Además, la entiendo, me gusta que mi vida sea organizada, por eso preferí venirme a casa de los padres de Kevin antes de vivir solos.

—Y… ¿Qué piensas? —Me miró expectante.

— ¿De verdad quieres que te diga lo que pienso? —Arqueé una ceja como gesto de disgusto.

El asintió con la cabeza y volvió a llenarse la boca con cereales bañados en leche.

—Eres un inmaduro, irresponsable y no piensas en todo lo que esa chica te quiere y lo que quiere para su futuro… juntos… —Lo miré seria— y sí, se que no quieres ni un futuro con tu pobre novia.

Me quedó mirando serio, al parecer nadie le había dicho algo parecido a la cara, o quizás si, pero no un extraño que no tiene ni la menor idea e información de él.

—Eso es… eso… eso es… —Balbuceó.

—La verdad —Suspiré y bebí de mi agua— Bueno, es tarde, mejor será que vuelva a al cama. No desperdicio mi tiempo con chicos que lastiman a sus novias.

—Oye ¡No! —Exclamó y se puso de pie al ver que estaba por irme.

— ¿Qué? —Dije fría y lo miré sin ánimos.

—Nadie me viene a decir como son las cosas ¿Ok? —Me apuntó con el dedo, estaba molesto. El muchacho tenía carácter.

— ¿Ah no? Primero que nada, no me apuntes. Segundo, me pediste que te dijera lo que pensaba y así fue, y tercero eres un mocoso malcriado, eso eres —Dije fuerte y desafiándolo con la mirada.

— ¡¿Mocoso malcriado?! —Exclamó acercándose a mí.

— ¿Qué? ¿Te duele que te lo digan a la cara? —Dije tranquila, de echo hasta sonreí.

—No me provoques, ni si quiera me conoces —Posó sus manos en mis brazos.

—Con solo mirarte se puede adivinar cuales son tus movimientos —Dije sin deshacer el contacto visual.

— ¿Ah si? Oh ya veo, vamos… dime cual es mi siguiente movimiento si te crees tan lista, vamos, anda, dilo —Dejó de mirarme a los ojos y noté como le llamaban la atención mis labios.

—Ni te atrevas a ponerme un dedo encima —Quería ser fuerte, pero vamos… ¿Quién se resiste a que alguien tan sexy te desafíe?

Me tomó por la cintura y sin delicadeza me acopló a su pecho.

—Suéltame… —Susurré.

—Dilo en voz alta y mirándome a los ojos —Pude apreciar que sus perfectos labios esbozaban una traviesa sonrisa.

Con fuerza empujé de su pecho hasta que su espalda impactó con la pared y me acerqué a él.

—Sueña con que algún día me tocarás —Susurré sobre sus labios, pero aún así sin tocarlos.

Me alejé de él, tomé el baso de agua que había dejado en la mesa y empecé mi camino.

— ¿Qué no te comenté que mis sueños se vuelven realidad? —Lo escuché decir detrás de mí.

Me volteé y ahí se encontraba apoyado en el umbral de la puerta, su cuerpo ladeado y de piernas cruzadas.

—Lastima que solo seré fantasía y no realidad —Dije seria.

—Es lo que crees —Mordió su labio inferior, me examinó de pies a cabeza y guiñó un ojo.

Había olvidado que lucia solo con un pijama tipo vestido bastante corto de pabilos y de tela raso color rosado pálido.


REACH OUT (Novela/FanFic)

Capítulo N°1

Mi frágil espalda sufrió el fuerte impacto de chocar con violencia en una de las paredes de mi habitación. No hallaba la hora de tirar de una sola vez lo que había sido una suave y planchada camisa roja… ya no, mis manos recorriendo ese torso con desesperación la habían convertido en un verdadero papel estirado luego de haber sido estrujado.

Mis piernas, como nunca antes, estaban presionando a Joe contra mi cuerpo desde su cadera y el hecho de estar en una posición como esa le permitía a Joe tocar mis muslos de una manera única, tan llena de pasión y sensualidad. Me encantaba.

Ahogué un gemido mordiendo mi labio inferior al sentir como la presión que hacía entre mis piernas se iba volviendo desesperada… exagerada.

Sabía que estaba mal, luego de hacer el amor con él, el cargo de conciencia aumentaría, pero vaya quien a controlar mis hormonas. Sabía que no tendría la suficiente fuerza de voluntad para acabar con uno de los peores pecados.

Aún puedo recordar con lujo y detalle el día en que mi tranquila e inocente vida acabó…

La familia almorzaba en armonía, era un ambiente tranquilo y todos disfrutaban a gusto la deliciosa cena que Denise había preparado.

—Te encantará New Jersey Laureen —Comentó muy amable Kevin padre.

—Me agrada, todo parece ser muy tranquilo —Sonreí y tomé un sorbo de agua mineral.

Los planes que había programado durante meses no habían resultado del todo bien. Mi sueño era haber arrendado un departamento para ambos en Miami, el lugar donde nos habíamos conocido, pero mi novio siendo un muy, muy buen hijo, quiso hacer las cosas de la manera correcta y llevarme a pasar unos meses con sus padres antes de pasar a la “Convivencia”. Sus padres fueron un amor de persona y estaban interesados en conocer a la persona que su hijo había escogido para compartir a su lado.

—La cuidad es tranquila, pero esta casa es un torbellino teniendo a Frankie —Rió uno de sus hermanos. Nick.

Todos compartimos con una risa al unísono por su comentario.

Afuera llovía torrencialmente, las gotas de lluvia chocaban con fuerza sobre el techo y las ventanas.

En un momento que todos devoraban entusiastas sus alimentos y el silencio abundaba, todos pudieron percibir el sonido de un potente motor rugir fuera de la casa. Era el motor de una costosa motocicleta.

— ¿Qué hace Joe aquí? —Preguntó mi novio mirando por la ventana.

¿Joe? Oh, claro… Kevin me había mencionado de que su hermano había decido mudarse con una chica extraña, ya que nadie de la familia la conocía.

— ¡Mi hijo! debe estar estilando allá afuera, se pegará un resfriado —Dijo Denise poniéndose de pie, estaba preocupada.

—Mamá ¿Quieres no preocuparte? Sabes que es un completo irresponsable, además ¿Tenía que venir justo hoy? Claro, para llamar la atención no podría esperar a que el tiempo estuviera de humor —Dijo Kevin llevándose un pequeño pedazo de carne ahumada a la boca.

—Conocerás a mi otro hermano —Me miró con ternura, Frankie.

Sonreí demostrando interés en conocer al otro integrante de la familia. Lo observé a través de los bisillos de la ventana. El chico se bajaba de la moto, la acomodaba y se quitó el casco para agitar su cabello bajo la lluvia, luego se encaminó hasta la puerta para ingresar al calor hogareño.

—Ve abrirle la puerta a tu hermano —Dijo Kevin padre mirando a Nicholas.

El joven obedeció de inmediato y marchó hasta tomar la perilla de la puerta y abrirla.

—Hola Nick —Escuché una voz muy masculina.

Miré la puerta con detención hasta que esta se cerrara… ¡Oh Dios mío! Era un muchacho de tez morena, su pelo era de un largo adecuado y color negro. Esos ojos se clavaron en mí… a lo lejos noté lo almendrados que eran y llevaban con ellos un dulce color miel. La lluvia le había dado un baño completo, llevaba una chaqueta de cuero negra y bajo ella una polera blanca, que gracias al agua esta se translucía y mucho. Pantalones ajustados negros y converse. ¿Una chica podía pedir más ante tal físico?

Como no nos conocíamos su atención se concentró en mí y yo algo intimidada ante la penetrante mirada agaché la mía.

—Hola familia —Lo escuché decir.

Todos respondieron algo diferente, el saludo de Nicholas fue normal, el de Denise, como era de esperar, fue algo desesperado y preocupado, también emocionado. El del menor fue una especie de alegría por volver a ver a su hermano. El padre lo saludó con ánimos… y ahí estaba mi novio, con un frío y silencioso “Hola”

—Cariño, mira como estás… —Denise se uso de pie y no aguantó el hecho de estar alejada de él, se acercó y besó su mejilla— Será mejor que vallas a cambiarte, te esperaremos con un almuerzo —Sonrió.

El muchacho no me quitaba la vista de encima, me miraba serio… Denise lo notó.

—Oh, Joseph, ella es Laureen, la novia de Kevin y la nueva integrante de la familia, se quedará con nosotros por un tiempo.

—Es un gusto conocerte Laureen, había oído de ti —Sonrió.

—El gusto es mío —Sonreí y miré a mi novio que seguía comiendo callado sin mirar  a su hermano.

—Bueno, bueno… subes y bajas pronto, así se conocen más —Comentó el padre.

—Seguro —Me sonrió por última vez y desapareció del comedor cuando lo noté ir por las escaleras.

Eso, fue nuestro… “Primer encuentro” 


(via lifeis-likearollercoaster)

Anonymous asked:
me encanta tu tumblr!! pero no puedo seguirte :/ espero algun dia leer tu Fic completa!! xx

No hay problema <3 Por ahora solo estoy subiendo shots, que son pequeñas historias. Hoy espero comenzar a subir una novela :) 

Anonymous asked:
Deberías dedicarte a hacer novelas de One Direction porque los jonas YA FUERON y ahora 1D esta on ;) ademas son mejores

LOL busca novelas de 1D entonces :) que andas opinando en un tumblr DEDICADO A LOS JONAS, y en anónimo, que cobarde :D 

efronstarbucks:

haha you’re adorable

(Source: lovanas, via chilelovesjonas)

[Flash 9 is required to listen to audio.]

nickdrummer:

Live Chat With Nick Jonas and Michael Urie

Hola, Como estas? . Nicky Nicky Te Amo Nicky

(via thatisjustthewayiroll)

Need You Now (One-Shot)

El reloj marcaba las tres de la mañana en punto y mis ojos seguían abiertos, mirando fijamente el techo y como se reflejaba en este la tenue luz de la luna. Se sentía tanto silencio y mi cuerpo se congelaba en la cama de dos plazas, sensación que me obligó a ladear el rostro hacia mi lado derecho en busca de un cuerpo que pudiera brindarme calor, sin embargo, el vacío espacio a mi lado solo logró detener a mi corazón durante unos segundos, acumulando lágrimas en los ojos.

Volví a mirar hacia el techo, aferrando mis manos a las blancas sábanas y pensando en las palabras que mi madre había repetido constantemente en el momento en que le había dado la noticia de mi matrimonio: “No va a resultar. Son muy jóvenes. Es una pérdida de tiempo. Ese matrimonio terminará en el fracaso”. Como desearía haberla escuchado, más estaba lo suficientemente enamorada para no escuchar consejos negativos, que se oponían a mi fantástico cuento de hadas, donde todo acababa con un “Y vivieron felices para siempre”.

Suspiré con pesadez y con pocos ánimos y fuerzas, logré enderezar mi columna, sentándome en el colchón y apoyando mi espalda en el respaldo de la cama… ¿Qué se suponía que joven de 21 años debía de hacer frente a una etapa de divorcio? Ni siquiera podía creer lo que decía, como era posible que algo así pasara. Miré el teléfono sobre el velador, en una lucha conmigo misma, entre si llamar o no al hombre que alguna vez creí que sería quien viviría a mí lado por siempre y debo decir que era difícil poder decidir, una parte de mí ansiaba poder escuchar esa voz una vez más, pero por otro lado no sabía si era lo correcto y una serie de miedos invadieron mi interior. Que ocurría si él no quería verme, si no quería saber nada más de mí, quién sabía si ya me había remplazado por alguien más. La verdad es que era bastante insegura y pensar en todo ese tipo de cosas, solo lograba hacerme sentir la mujer más miserable de todas.

Inquieta y pensativa, me levanté de la cama y caminé hasta el ventanal y clavé mi vista en el amplio río que cruzaba la ciudad, viendo como la luna se reflejaba en él y una sensación de nostalgia invadió mi cuerpo por completo, volviendo a sentir el frio envolverme. Era la novena noche desvelada y el reflejo de mi rostro sobre el vidrio era la viva prueba de ello, mis ojeras se hacían cada vez más notorias y la falta de apetito se reflectaba en mi cansado cuerpo.

El teléfono sonó fuerte y tenebrosamente, casi como en una película de terror, despojándome de todo melancólico pensamiento. Asustada caminé hacia el teléfono con grandes pasos y contesté sin merodeos.

— ¿Aló? —Atendí con voz suave.

—Debo conocerte demasiado como para saber que no dormías ¿Verdad? —Esa vibrante y reptil voz sonó del otro lado, estremeciendo mi anatomía en cosa de segundos.

Me quedé en silencio, supongo que imitando alguna estatua o algo parecido, no lograba emitir ni una sola palabra y mi mano apretaba cada vez más el auricular del teléfono.

—Hola —Atiné a decir, antes de que él pensara que no querría hablar— ¿Qué haces despierto a las tres de la madrugada? —Susurré, reaccionando de una vez por todas y sentándome sutilmente en la cama.

—Lo mismo que tú —Dijo sin merodeo, haciéndome sonreír y cerrar los ojos al dejar atrás toda inseguridad— ¿Qué es lo que nos ha pasado? —Musitó con voz melancólica, dejando un nudo en mi garganta. Era la misma pregunta la que había estado haciéndome todos estos días.

—Supongo que nos adelantamos… ¿No? Lo del matrimonio y todo eso… —Susurré, tratando de no hacerle notar lo temblorosa que estaba mi voz y las ganas de llorar que surgían cada vez más.

—No —Respondió enseguida—. Lo que teníamos como pareja… era todo lo que un matrimonio querría, pareciera que nos hemos asustado ante el título, ante la crítica de todo el mundo… tenemos miedo —Dijo con seguridad, dejándome una vez más sin palabras en la boca.

—Dijiste que querías el divorcio, que te irías y que no volverías, que no llamarías —Musité con algo de dolor, mezclado con esperanza en el pecho, haciéndole recordar la pelea.

—Tú eres la persona que mejor sabe que digo estupideces en los momentos de rabia —Por el timbre de voz, supuse que sonreía.

—Peleamos como unos niños —Carcajeé, quitando la lagrima que caía por mi mejilla.

—No quiero perderte —Susurró—. Podría perderlo todo, pero me niego a la idea de vivir un día más sin ti a mi lado —Musitó con serenidad, mientras producía una leve arritmia de felicidad en mi corazón.

—Te amo, Joseph —Confesé el sentimiento que añoraba con poderle decir una vez más, dejando salir toda la presión acumulada en mi pecho, en un suspiro.

—Y yo te amo a ti, mi vida —Lo había logrado, hacerme viajar hasta las nubes y bajar con la sensación de que nada podía ser mejor.

Durante la misma noche, tuve que correr hacia la puerta principal del departamento, abriéndola y lanzándome hacia el hombre que esperaba con una suave sonrisa en los labios y con un brillo espectacular en los ojos.

Lo abracé como nunca antes, dejándome envolver por sus granes brazos alrededor de mi cintura e inhalando suavemente aquel varonil aroma de su perfume.

—Ni se te ocurra volver a dejarme sola —Dije aún sin soltarlo, con mis ojos cerrados con fuerza y mi rostro oculto en tu pecho.

Lo sentí mover su pierna y a los pocos segundos la puerta cerrarse. Sin decir ni una sola palabra aún, sus manos se hicieron cargo de tomar mis piernas y elevarme para tomarme en brazos y con los míos sujetos a su cuello, carcajeé al sentirme como una niña pequeña, sompletamente protegida en sus brazos. Caminó de regreso a la habitación y con delicadeza, posó mi cuerpo a lo largo del colchón, posándose sobre mí, más sin tocar su cuerpo con el mío. Abrí mis ojos y me lo encontré con los suyos fijos en mí, mirándome con atención, como si guardara cada facción de mi rostro en su mente. Una de sus manos se levantó para llegar hasta mi mejilla y rozar sus dedos sobre esta. Jamás lo había visto de tal manera, tan sereno, tan concentrado en mí… consiguiendo erizar mi piel bajo cada mirada, bajo cada tacto.

—Jamás te dejaría sola —Susurró mirándome con ternura—. Lo eres todo para mi… ¿Sabías? Lo eres todo y mucho más, jamás pienses que un día me iré y desapareceré, sería imposible vivir sin esos labios… sin esos ojos… —Sonrió de costado a medida que iba deslizando la yema de sus dedos por cada lugar que decía—. Simplemente no puedo estar sin ti, te amo, te amo… te amo… y te amo mucho más —Podía sentir lo conmocionado que estaba, por lo cual el nudo en mi garganta comenzaba a hacer efecto y leves lágrimas cayeron por mis mejillas, sin embargo esta vez no de tristeza, sino de felicidad. De sentirme la mujer más miserable del mundo, pasaba a sentirme la persona más suertuda de todas.

—Te amo —Susurré con voz temblorosa y con una sonrisa en el rostro, cerrando mis ojos al sentir como él barría mis lágrimas con sus pulgares.

—Juntos ahora y por siempre, lo prometo —Sonrió sobre mis labios, para finalmente acoplarlos con los míos, en un beso lleno de pasión y ternura al mismo tiempo. Donde no cabía duda que nos amábamos de la misma manera en que nos amamos el primer día. Un sentimiento cual no acabaría y de eso estaba segura.

Entendía que pesar de nuestra corta edad, éramos aún inmaduros para llevar un matrimonio, más sabía que éramos lo suficientemente fuerte como para luchar contra todo, juntos, pero lo más importante de todo… era que nos amábamos sin condiciones y mientras aquel sentimiento viva… nada sería imposible.  


iF U C Kate (One-Shot)

Supongo que me había perdido toda la clase de álgebra, con la mirada fija en un solo punto: Ella. Como un estúpido me había pasado el bloque, mirando como le daba vueltas a un mechón de su cabello, mientras lo enredaba en su dedo índice. Creo que puedo decir con seguridad, que prácticamente aprendí de memoria cada uno de sus movimientos, como jugaba con el lápiz de pasta entre sus labios, suaves y dulces a simple vista. Pareciera que ella supiera que mis ojos habían estado fijos en ella. La forma en que dejaba caer algún material al suelo para luego recogerlo con lentitud, sonriendo de costado, más sin dedicarme ni una sola mirada. Me estaba matando despiadadamente desde que la vi por primera vez en la fila de la cafetería. Sabía que debí de haberle hablado aquél día, en vez de pasarme observándola como un psicópata que planea el asesinato de su próxima víctima.

El timbre sonó más fuerte que nunca, dejando un pitido en mis oídos al sacarme de mis pensamientos tan bruscamente.

— ¿Vas con nosotros? —Preguntó uno de mis amigos mientras se colgaba el morral en el hombro.

—Emmm… este… si —Agité el rostro algo aturdido y levanté mi pulgar, señalando una respuesta positiva y levantándome de mi asiento para recoger mis cosas.

— ¡Jonas! —Una voz aguda y extremadamente feliz hico presencia a mi lado, Dakota— ¿Por qué no mejor que… ir a almorzar con tus amigos vamos juntos a comer algo detrás del gimnasio? —Susurró suavemente mientras jugaba los bordes de la camisa y sus botones. Yo por mi parte quería responderle, pero mis ojos de habían fijado una vez más en la chica número 17 de la lista y como salía del salón con su grupo de amigas.

—Ah… eh… —Volví a mirar a Dakota una vez que la alta chica había desalojado el salón— ¿Qué decías? —Le sonreí distraído, mientras tomaba de su mano y la alejaba de mi torso, entrelazando nuestros dedos para no hacerle saber que sus mimos no me acomodaban del todo.

Ella solo sonrió al ver mi gesto con nuestras manos y me miró con un brillo en los ojos.

—Pero que distraído que andas hoy ¿Eh? —Se burló amistosamente, mientras mecía nuestras manos de lado a lado suavemente—. Te decía si querías venir a comer algo conmigo ¿Qué opinas? —Me sonrió, puedo decir que insistentemente.

Me dolía destrozar sus ilusiones, pero últimamente no estaba interesado en nadie más que la chica de minifalda y tacón alto.

— ¿Qué tal si otro día, mañana? —Estupendo, mañana tendría que inventar alguna excusa o escaparme antes del salón—. Resulta que tengo una… cosa —La mire con grandes ojos y sonreí luego—. Debo ir a imprimir el último informe y… leer algo de un libro en la biblioteca —La chica rubia solo me miro desentendida ¿Acaso yo estaba siendo muy obvio? Supuse que si al ver como mis amigos se volteaban, cubriéndose la boca para no reírse en voz alta.

—Es un hecho entonces, Nick —Ella sonrió, mirándome con los ojos entrecerrados—. Mañana, almuerzo, tú y yo —Mordió su labio inferior y traté de no fruncir el ceño. No sabía como escapar de esta ahora. 

Me miro una vez más y volteó para salir de la sala casi dando pequeños saltitos como una chica de prescolar.

—Bien hecho —Mis amigos se burlaron, mientras me golpeaban la espalda y yo miraba el suelo con una sonrisa en el rostro—. Pasa que soy irresistible —Golpeé mi pecho, bromeando con egocentrismo y me largué a reír—. Hablando enserio, tengo que ir a hacer una cosa —Miré al grupo, ya todos listos esperándome y mirándome como si trataran de averiguar que era la “cosa” pendiente que debía hacer.

Levanté una mano en señal de despedida y salí trotando del aula, mirando a hacia ambos lados del pasillo… Debía encontrar aquella chica.

Caminé y subí escaleras después de haber ido a la cafetería y no haberla encontrado por ningún lado, hasta que finalmente di con Sarah, una de las amigas de la chica.

— ¡Sarah! —Agité una mano, esperando que la chica de caminara hacia mí.

— ¿Qué sucede? —Me preguntó una vez frente a mí, con ese clásico todo de desinteresada.

—Cual es el… hmmm —Pensé en como no ser tan obvio, aunque no serlo era mi especialidad—. El nombre de esa chica, la nueva… la que se sentó con ustedes hoy ¿Quién es? —Si, bastante disimulado.

La chica solo sonrió y se cruzó de brazos, comenzando a mirarme con esa mirada que indicaba que estaba por burlarse de mí.

— ¿Quién? ¿Kate? —Dijo con la misma sonrisa en los labios.

—Supongo ¿Dónde está? Debo darle una información de la inspectora —Dije tratando de dar vuelta la situación y no quedar como un chico desesperado detrás de la chica nueva.

— ¿No crees que si te hubiese enviado la inspectora, te hubiera dicho el nombre? —Levantó las cejas. Debo decir que su sonrisa burlesca comenzaba a molestarme.

—Que se yo, solo me dijo que buscara a la chica nueva de álgebra —Dije con tono molesto.

—Está en biblioteca —Rodó los ojos y antes de que yo pudiera salir a grandes pasos, Sarah se me acercó—. Déjame decirte algo, mi amigo —Carcajeó—. Tendrás que hacer fila, es su primer día y la inspectora ya la ha llamado unas cuatro veces —Me guiñó un ojo, sabiendo que mi excusa para encontrar a su amiga era completamente con otra intención.

Entonces, estaba advertido, la chica nueva ya era popular en su primer día de clases y quizá que fama tendría detrás que al parecer medio colegio estaba enterado sobre ella, sin embargo, me importaba muy poco lo que dijeran, tenía que llegar a ella como fuese.

Caminé de un edificio a otro, subiendo las escaleras calmadamente hasta la biblioteca. Al llegar escanee el lugar, rincón por rincón, hasta finalmente dar con su delicado rostro hundido en las páginas de un libro.

 

{Narra ella}


Había aprovechado la hora del almuerzo para ir a la biblioteca y así poder buscar información sobre el colegio y pedir algo de material que me sería útil para el próximo bloque de clases, cuando sin haberlo esperado, la presencia de alguien más en la mesa había interrumpido mi lectura.

Levanté el rostro para enterarme de quien era y sonreí de costado al darme cuenta de que era el mismo chico que había encontrado mirándome a través del pequeño espejo que llevaba en el estuche.

Era increíblemente guapo. De piel pálida y de labios pequeños y sonrosados. Ojos profundos y marrones. Por la forma en que en su cabello, castaño y corto, se formaban pequeñas ondas, adiviné que largo debía lucir con perfectos bucles. Y evité morder mi labio inferior al notar como la camisa con los primeros botones abiertos, dejaban a la vista pequeños lunares esparcidos por su cuello.

—Nicholas ¿Verdad? —Sonreí cerrando el libro y dejándolo a un lado, para apoyar mis brazos descubiertos sobre la helada madera barnizada de la mesa.

—Y tu Kate ¿Cierto? —Sonrió y respondió con otra pregunta.

Solo sonreí de costado en forma de respuesta y me quedé mirándolo fijo a los ojos por unos segundos, había algo en él que lo hacía diferente a los demás.

— ¿No almuerzas? —Me miró mientras tomaba el libro que antes yo leía y lo hojeaba desinteresadamente.

—No tenía apetito, además supe que la biblioteca estaba vacía a esta hora y aproveché de echar un vistazo —Le respondí mientras miraba como sus dedos jugaban con las delgadas hojas del libro antiguo— ¿Qué hay de ti? —Levanté la vista para observarlo.

—Tenía mejores cosas que hacer —Se atrevió a decir, clavando sus ojos oscuros en los míos.

Sentí mi cuerpo estremecerse ante tal contacto, haciéndome sentir como una niña de 10 años frente al primer chico que le gusta, nerviosa. Era como si hubiese conexión, algo entre nosotros de un segundo a otro.

—Y… —Agaché el rostro con una sonrisa traviesa, para luego volver a mirarlo— ¿Se podría saber cuales son esas mejores cosas? —Levanté las cejas, apoyando el codo en la mesa y dejando descansar mi rostro en la palma de mi mano.

—Podríamos ir… —Lo vi como volteaba a sus espaldas, señalando una puerta detrás del escritorio de la secretaria— y entonces podría contarte, es un secreto —Susurro con una sonrisa en los labios.

Lo miré sin decir ni una sola palabra y al ver que no había nadie más a nuestro alrededor, me puse de pie, pasando por su lado y deslizando suavemente mi mano por su hombro, caminando decidida hasta la puerta. Lo escuché como se ponía de pie para seguir mi caminata y entrar a aquel cuarto oscuro, algo parecido a un armario, más lleno de libros. Lo último que vi de luz, fue la biblioteca desaparecer una vez que la puerta se iba cerrando.

— ¿Qué se supone que es esto? —Susurré algo nerviosa, mientras retrocedía a paso lento, hasta sentir mi espalda chocar suavemente contra la muralla de libros.

—Guardan los libros más antiguos, así nadie tiene acceso a ellos, solo la bibliotecaria —Dijo con el mismo tono bajo de voz y escuché como giraba el seguro de la puerta.

Mordí mi labio inferior y respiré hondo al sentir como sus manos tomaban mi cintura y como su cuerpo se acercaba al mío cada vez más, comenzando a surgir una leve presión entre su cuerpo y la pared.

Me quejé suavemente, estirando el rostro hacia atrás y llevando mis manos hasta el inicio de su triangular espalda, arrastrándolas por sobre la camisa hacia arriba hasta sus omóplatos, mientras que él rozaba delicadamente sus labios sobre la piel de mi cuello, haciendo mis piernas temblar.

Sus manos en mi cintura, lentamente comenzaron a moverse, conduciéndolas levemente bajo mi remera, tocando mi piel por primera vez, erizándola al sentir sus frías manos. Por primera vez, sus labios se acoplaron a la piel de mi cuello, obligándome a morder mi labio inferior al sentir el suave placer, que los diminutos besos que comenzaba a esparcir, me provocaban.

Su cuerpo hizo presión contra el mío una vez más, mientras que yo, con dificultad, tiraba de su camisa para quitarla bajo el pantalón.

No tenía ni la más mínima idea de que era lo que hacía, pero su varonil perfume cada vez me envolvía mas y sus labios, los cuales había comenzando un camino desde mi cuelo, hasta mi boca, se tornaban en una adictiva droga.

Sus besos eran dulces y a pesar de que la velocidad aumentaba cada vez más, era delicado. Su aliento mentolado invadía mi cavidad bucal, dejando su lengua rozar la mía sutilmente. Algo desesperada bajo cada beso, mis manos subieron y bajaron sobre su torso, el cual a simple tacto sobre la camisa, me dejaba a la imaginación lo trabajado que estaba. Jugué con los primeros botones, quitándolos de sus ojales uno por uno, hasta finalmente cumplir mi cometido. Tironeé de la camisa por sus hombros, dándole señales de dejar sus brazos quietos a sus costados para quitar la camisa de una vez por todas. Dios… estaba de torso desnudo frente a mí, el cual poco podía apreciar con tanta oscuridad, sin embargo, pude disfrutar más de el cuando se propuso quitar mi remera y juntar su piel con la mía. Mi cuerpo tembló bajo sus caricias. Sus manos subían y bajan por mi espalda, hasta que una optó por ir más lejos, bajando por mi muslo y presionándolo levemente. Su derecha encontró la articulación de mi rodilla y de se un leve empujón, logró tener mi pierna rodeando su cintura, la cual solo ejercía presión en ambos cuerpos. Sentía que el aire comenzaba a faltarme a medida que la velocidad de sus besos incrementaba, no obstante nada más importaba que sentir sus suaves y mortales caricias sobre mi cuerpo. Mis manos, completamente nerviosas, llegaron hasta el cierre de su pantalón, desabotonándolo y bajando el cierre. Mi corazón jamás antes había latido de tal manera al momento de tenerlo semidesnudo frente mí y de un momento a otro, logró tener ambas de mis piernas aferradas a su cintura, haciendo una llave alrededor de esta. Conmigo sobre él, caminó hasta el otro lado del pequeño cuadrado en el que nos encontrábamos, dejando mi espalda pagada en la puerta de madera lisa, levantando mi falda de género y presionando ambas intimidades sobre la ropa interior. Gemir pareció casi imposible, por lo que solo atiné a llevar mis dientes hasta sus hombros e hincarlos en su suave piel, apaciguando el placer que comenzaba a producirme.

Sentí como sus manos subían por mi espalda, en busca del broche de mi bracier, más en el momento en que comenzaba a jugar con el, el timbre de finalización del almuerzo nos dejó a ambos sin mover ni un solo músculo. Lo sentí sonreír sobre mis labios, a lo que acaté a hacer lo mismo y con suavidad volvió a dejar mis pies en el suelo.

Ambos, es completo silencio, comenzamos a recoger nuestras prendas y a vestirnos sin nada que decir, sin embargo, una vez ya listos y dispuestos a dejar el armario de libros, tomó de mi mano y con rapidez me jaló hasta su cuerpo.

—Mañana, aquí, a la misma hora —Susurró sobre mis labios. Yo solo sonreí y me atreví a cerrar los ojos y atrapar su labio inferior con mis dientes.

—Es un hecho —Susurré lentamente sobre tus labios y sonreí sobre estos, para luego salir de aquel oscuro lugar.

 

(Source: godamnisjoejonas, via jonaticaanddirectioner)